La ayuda psicológica es un proceso de acompañamiento profesional orientado a comprender y abordar las dificultades emocionales que pueden aparecer en distintos momentos de la vida.
A través de la terapia, es posible identificar el origen del malestar, trabajar los pensamientos y emociones que lo sostienen y desarrollar herramientas que permitan afrontar la situación con mayor claridad y equilibrio.
La orientación psicológica puede ser útil cuando una persona atraviesa malestar emocional, dificultades personales, conflictos de pareja o familiares, síntomas de ansiedad o depresión, estrés mantenido, duelos, cambios vitales o situaciones que se repiten y generan sufrimiento. Pedir ayuda no significa debilidad; es una forma de escucharse, cuidarse y buscar un espacio profesional para comprender lo que está ocurriendo.
Más abajo en esta página encontrarás algunos de estas dificultades explicadas más en profundidad.
· Ansiedad y preocupaciones excesivas: ansiedad, ataques de pánico, fobias, la ansiedad social, la inquietud constante o la sensación de bloqueo.
· Depresión y estado de ánimo: tristeza persistente, pérdida de interés, baja energía, culpa, desesperanza, irritabilidad o dificultad para recuperar actividades significativas.
· Trastorno bipolar y subtipos: oscilaciones intensas del estado de ánimo que pueden afectar a la vida personal, familiar, académica o laboral.
· Estrés, trauma y adaptación a cambios: intervención en situaciones de sobrecarga, experiencias difíciles, estrés postraumático, cambios vitales, crisis personales o dificultades para adaptarse a nuevas circunstancias.
· Duelo y pérdidas: un ser querido, una relación, una etapa vital, una mascota u otros cambios importantes que generan dolor emocional.
· TDAH y dificultades de atención
· Trastorno del espectro del autismo: particularidades en la comunicación, la interacción social, la sensibilidad, los intereses, regulación emocional y la forma singular de estar en el mundo.
· Trastornos de tics y trastorno de la Tourette: tics motores o vocales, impulsos repetitivos, malestar asociado, impacto en la autoestima y dificultades sociales, familiares o escolares derivadas de estos síntomas.
· Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
· Trastornos de la conducta alimentaria: relación con la comida, el cuerpo, la imagen corporal, la autoestima y los patrones emocionales asociados.
· TOC y síntomas relacionados: ayuda para comprender obsesiones, compulsiones, rituales, evitaciones y pensamientos intrusivos que generan malestar.
· Problemas de relación y autoestima: trabajo sobre vínculos, comunicación, límites, dependencia emocional, inseguridad, identidad personal y dificultades interpersonales.
· Síntomas físicos asociados al malestar emocional: acompañamiento cuando la tensión, la preocupación o el sufrimiento psicológico se expresan también a través del cuerpo.
Referencias
American Psychiatric Association (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition revised, DSM-5-TR. American Psychiatric Publishing.
La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones percibidas como amenazantes o estresantes.
Es una emoción que todos experimentamos en ciertas ocasiones y puede manifestarse de diferentes formas, como preocupación excesiva, nerviosismo, inquietud, tensión muscular, dificultad para concentrarse, irritabilidad, entre otros síntomas.
Cuando la ansiedad se vuelve intensa, persistente y afecta significativamente la vida diaria de una persona, puede convertirse en un trastorno de ansiedad. Podemos diferenciar:
el trastorno de ansiedad generalizada
el trastorno de pánico
el trastorno de ansiedad social
y las fobias
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por:
una sensación persistente de tristeza
pérdida de interés en actividades antes placenteras
cambios en el apetito y el sueño
disminución de la energía
dificultades para concentrarse
y sentimientos de culpa o inutilidad.
Puede afectar tanto el bienestar emocional, físico, cognitivo y social.
La depresión puede ser causada por una combinación de factores:
genéticos
bioquímicos
ambientales (depresión exógena)
y psicológicos
Experiencias de vida estresantes, eventos traumáticos, desequilibrios químicos en el cerebro y antecedentes familiares de depresión pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno.
Es importante tener en cuenta que la depresión no es simplemente una reacción normal ante las dificultades de la vida, ni algo que una persona pueda "superar" solo con fuerza de voluntad. Es una afección médica que requiere tratamiento adecuado.
El duelo es una respuesta natural y emocional que experimentamos después de una pérdida significativa, como la muerte de un ser querido, la pérdida de una relación, un cambio de vida importante o incluso la pérdida de una mascota. Es un proceso individual y único que varía en duración y intensidad para cada persona.
El duelo puede implicar una amplia gama de emociones y reacciones, como tristeza, ira, negación, culpa, confusión y ansiedad. También puede manifestarse a nivel físico, con síntomas como falta de energía, trastornos del sueño, cambios en el apetito y dolores corporales.
El proceso de duelo generalmente se describe en etapas, aunque es importante tener en cuenta que no todos experimentan todas las etapas ni en el mismo orden. Algunas de las etapas son:
Negación: Sentimiento de incredulidad y rechazo inicial ante la pérdida. Puede ser una forma de protección emocional y una manera de asimilar gradualmente la realidad de la pérdida.
Ira: Sensación de enfado, resentimiento y frustración ante la injusticia de la pérdida. Puede estar dirigida hacia la persona fallecida, hacia otros o incluso hacia uno mismo.
Negociación: Intento de encontrar un sentido o significado a la pérdida y hacer acuerdos o promesas para revertir la situación. Es una forma de lidiar con la impotencia y el dolor emocional.
Depresión: Sentimientos de tristeza profunda, desesperanza y desinterés por las actividades cotidianas. Puede incluir síntomas de aislamiento, pérdida de apetito y dificultad para dormir.
Aceptación: Reconocimiento y aceptación gradual de la realidad de la pérdida. No significa necesariamente estar bien o superar completamente el dolor, pero implica encontrar una forma de vivir con la pérdida y adaptarse a una nueva realidad.
Es importante tener en cuenta que el duelo es un proceso individual y no existe una forma "correcta" o "normal" de atravesarlo. Cada persona tiene su propio ritmo y forma de lidiar con la pérdida. Además, el duelo puede ser complicado si se presentan dificultades adicionales, como una pérdida traumática, múltiples pérdidas o falta de apoyo emocional.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades que se caracterizan por patrones anormales de comportamiento relacionados con la alimentación y la imagen corporal. Los TCA más comunes son:
la anorexia nerviosa,
la bulimia nerviosa
y el trastorno por atracón.
El trastorno por déficit de atención (TDA) e hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico común en la infancia que a menudo persiste hasta la edad adulta.
Se caracteriza por dificultades persistentes en la atención, la hiperactividad y la impulsividad.
Estos síntomas pueden interferir con el funcionamiento diario, las relaciones interpersonales, el rendimiento académico y laboral, y la autoestima.
Los síntomas principales del TDAH pueden variar, pero generalmente se dividen en tres categorías:
Inatención: Dificultades para mantener la atención en tareas o actividades, dificultad para seguir instrucciones, falta de organización, tendencia a perder objetos importantes, distracción fácil y dificultad para completar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
Hiperactividad: Exceso de actividad física, incapacidad para estar quieto o sentado, hablar en exceso, dificultad para participar en actividades tranquilas y sensación de inquietud interna.
Impulsividad: Dificultad para controlar los impulsos, interrumpir a los demás, tomar decisiones precipitadas sin pensar en las consecuencias, impaciencia y dificultad para esperar el turno.